viernes, 19 de febrero de 2010

La percepción

Mi cuerpo es una percepción que tengo en el espacio y en el tiempo. Tiene una ubicación en el espacio y existe en el tiempo. Tiene un comienzo, un intermedio y un final.



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Mi mundo es una continuidad de percepciones y, por lo tanto, está compuesto de sucesos en el espacio-tiempo. Existe en forma de objetos en el espacio que tienen comienzo, intermedio y final.



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Mi cerebro es un instrumento del que me sirvo para tener percepciones.



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¿Dónde está el yo que se está sirviendo de este instrumento (llamado cerebro) para tener estas percepciones llamadas cuerpo, que nace, se mueve por el espacio y por el tiempo y, por fin, muere?



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El yo es el perceptor que está detrás de todas las percepciones, el pensador que está detrás de todos los pensamientos, es el espectador que está detrás de todos los escenarios, es el observador que está detrás de todas las observaciones.



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La percepción cambia, pero el perceptor sigue siendo el mismo. El pensamiento va y viene, el pensador siempre está allí; el escenario se transforma, pero el espectador se mantiene invariable, eterno. El yo verdadero es el espectador, no el escenario.



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Yo no puedo percibir al perceptor aplicando mis sentidos, pues cuando aplico mis sentidos empiezo a tener percepciones, y entonces dejo de estar conmigo mismo: estoy con mi percepción.



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Yo, pensando pensamientos, no puedo percibir el perceptor, porque cuando yo estoy pensando, no puedo seguir estando conmigo mismo, el pensador.



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Los pensamientos son percepciones. El pensador es el perceptor. Es posible que el pensamiento sea el pensador disfrazado, y que la percepción sea el perceptor disfrazado.



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Este es el dilema.


¿Es el pensador el pensamiento?

¿Es el perceptor la percepción?

¿Podría el espectador ser el escenario?




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Vamos a examinar tanto al perceptor como a la percepción.

Todas las percepciones son sucesos del espacio-tiempo.



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Están en el mundo de las dimensiones.



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Mi cuerpo ocupa espacio. Tiene altura, anchura, volumen. Existe en el tiempo. Está limitado por el tiempo.



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Hasta los pensamientos son sucesos que parpadean en el espacio-tiempo. Ocurren durante un parpadeo instantáneo y tienen comienzo, medio y final. Durante un parpadeo instantáneo ocupan un espacio y tienen una posición en la conciencia.



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Por eso, toda percepción está limitada por el tiempo.



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El perceptor, por otra parte, siendo el testigo silencioso e inmutable de todas las percepciones, es intemporal.



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El perceptor no tiene dimensiones.

El perceptor no ocupa espacio.



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Dado que el perceptor está allí antes de la percepción y está allí después de la percepción, entonces siempre está allí; y al estar siempre allí, es eterno.



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Eterno, no limitado, no espacial, intemporal, no dimensional: el perceptor es Espíritu.



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El Espíritu es el verdadero yo



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¿Cómo puedo encontrar el Espíritu?

No a fuerza de pensar.

No a fuerza de obrar.

Sólo a fuerza de Ser.


La sublimación


Una nueva forma de satisfacer un instinto se halla en la sublimación (sublimar = elevar). La sicología entiende por ello una transmutación y una elevación del instinto en cuestión a un plano puramente intelectual. Freud opinaba que todos los resultados obtenidos en la esfera intelectual se debían a una sublimación del instinto sexual. Sin duda alguna, es muy posible que toda la energía psíquica que no puede desplegarse en el campo erótico, sea capaz de transformarse en fuerza creadora de índole espiritual. Sin embargo, es con toda seguridad una posición demasiado parcial el querer explicar por esta vía todo lo espiritual o intelectual. Debemos suponer que junto a los instintos elementales, también existirán, de un modo natural, instintos más elevados. Ambos tipos de instintos coexisten y solamente se satisfacen en distintos planos de la vida.




De hecho, la sublimación no es más que una forma de compensación o de satisfacción de una necesidad a través de un substitutivo. Pero en este caso, el instinto elemental se convierte en una necesidad espiritual, o para decirlo de otro modo, el instinto inferior se transforma en otro más elevado.. El individuo renuncia voluntaria y forzosamente a la satisfacción de tipo elemental y se compensa con una nueva forma de tipo espiritual. Este fenómeno se comprenderá también fácilmente si para su explicación recordamos el principio del placer. En ambos casos se trata de alcanzar el mayor grado posible de satisfacción interior, o dicho de otro modo, de placer. Los caminos, niveles y planos espirituales en que esto se consiga, carecen de importancia. Lo esencial es evitar el descontento y alcanzar la sensación de satisfacción.


miércoles, 17 de febrero de 2010

La erudición


El problema de la erudición, viene motivado por lo que él mismo suele conllevar. A fin de cuentas, ¿que es una persona erudita? Es alguien que sabe "un poco, de casi todo" o bien alguien, "que sabe mucho de un tema y nada de los otros".
Al primer tipo, casi nunca le interesa las ideas u opiniones de los demás, ¡para qué! el ya conoce esos temas y cree dominarlos como el que más. Lo que pasa es que hay otras personas que los conocen más en profundidad y le podrían ayudar a ampliar sus conocimientos concretos sobre ese tema.

Al segundo tipo, simplemente, no le interesa otro tema. Es un erudito en su tema, en su especialidad, pero un verdadero analfabeto en cuanto lo sacan de él.

No hay verdades absolutas, y eso hace que ninguna doctrina, NINGUNA, te haga encontrar la verdad. Mucho peor es que encima te impongan dogmas de fe. Es ponerle una venda a un ciego que quiere ver.




Sólo el discernimiento y el conocimiento (buscando en todos los sitios y no sólo en uno) te hacen llegar a encontrar tu verdad.

De la misma manera que no se puede generalizar con las personas, unas enseñanzas generalistas no sirven para la búsqueda de la verdad. Las personas que "solo" buscan la verdad por el conocimiento de una sola parte, de una sola doctrina, suelen ser fanáticos. Lo son, por haber "invertido" una parte importante de su vida (o toda) y no haber logrado lo que se propusieron. Si tú, tratas de hacerles "ver" que existe otra realidad, estarás haciendo, diciendo, que toda esa vida no a servido de nada, que se equivocaron en su búsqueda. Nadie puede o quiere darse cuenta de eso. Tú, con tu buena fe, les estarás desestabilizando sus débiles cimientos - fundamentos y eso únicamente te acarreará problemas.

Tus pecados, tus faltas, tu imperfección, al ser buscados inconscientemente y conocidos, adquieren para estas personas una dimensión digamos que extraordinaria.

Claro que siempre existe la posibilidad de que nos encontremos con una persona que busque la verdad, son sinceridad, y quiera ver. Aquí entra en juego el discernimiento.


Aforismos


· No confundas, sería el más grave de los errores, la sabiduría con la erudición.

· El saber no es la erudición. El erudito poco sabe.

· El sabio es una fuente de ideas propias. El erudito, un almacén de ideas ajenas.

· El erudito tiene su memoria llena de datos de procedencia externa. El sabio tiene el cuerpo y el alma impregnados de cognición imaginativa, de inspiraciones, de intuiciones precedentes de su Yo interno, de su espíritu.

· El sabio, lee, estudia, escucha, pero muchísimo menos. Sabe que el "oleaje mental" le impedirá escuchar la voz de su espíritu, la voz de su interior.

· El erudito lee, estudia, escucha. Hay mucho "ruido" en su alma. El sabio oye la "voz del silencio".

· El sabio ama lo que sabe, pues lo ha conquistado con esfuerzo. Y, por eso, lo vive.

· En el sabio no existe divergencia entre su forma de pensar, de sentir y de actuar.

· El erudito, la mayoría de veces, se mueve sobre un pensamiento frío, que no se traduce en ninguna acción verdaderamente sentida.

· El sabio no acumula. Dando a los demás posee cada vez más.

· El sabio sabe que conocer es no conocer.

· El erudito cree que conoce. Pero no conoce. He ahí el mal.

· La visión del sabio no excluye el análisis, pero es esencialmente visión de síntesis.

· El erudito se pierde en el análisis, hasta llegar a perder la visión de síntesis.

· El sabio une análisis y síntesis en su mátesis.

· El sabio es, aparentemente, blando y débil. La blandura y debilidad son atributos de la vida. La firmeza y la dureza son atributos de la muerte.

· Sabe el sabio que lo firme y lo grande ocupan el lugar inferior, lo blando y lo débil lo superior.

· El erudito habla mucho y calla poco, lo contrario que el sabio.

· Sabe el sabio que la falta de quietud interior impiden la superación.

· Sabe el sabio que Conocer y Amar son la misma cosa.

· Sabe el sabio que es en medio de la corrupción como la verdad aparece con claridad.

· Todos los sabios verdaderos profesan la misma enseñanza.

· El erudito habla mucho y observa poco. El sabio calla y lo examina todo con el ojo espiritual para descubrir al Unico.

· El erudito pretende instruir a aquellos que no saben nada. El hombre sabio se calla y espera a que lo interroguen.

· Honrado o despreciado el sabio no se altera.

· El erudito puede ser dogmático. No encontraréis un solo sabio que lo sea.

· En las doctrinas de los eruditos todo son escuelas y confusión.

· Sabe el sabio que la vida es muy oscura cuando no hay impulso. Que todo impulso es muy ciego cuando no hay conocimiento. Y todo conocimiento es inútil cuando no hay trabajo.

· El sabio conoce que todo está dentro de nada. Que nada está dentro de nada. Que todo está dentro de todo.
La Gratitud

Veo árboles verdes y rosas rojas;

Las veo florecer por ti y por mí,

Y pienso para mis adentros:

¡Qué mundo tan maravilloso!

Veo cielos azules y nubes blancas;

El día luminoso y bendito, la noche oscura y sagrada,

Y pienso para mis adentros:

¡Qué mundo tan maravilloso!

Los colores del arco iris, tan bonitos en el cielo,

También están en el rostro de la gente que pasa;

Veo a amigos que se dan la mano y se dicen: "¿Cómo estás?"

En realidad se dicen: "Te quiero."

Oigo llorar a los recién nacidos; los veo crecer.

Aprenderán mucho más de lo que yo llegaré a saber.

Y pienso para mis adentros:

¡Qué mundo tan maravilloso!

Bonita canción, ¿verdad? Parece que a muchos les gusta. Pero ¿es verdaderamente maravilloso el mundo? Al fin y al cabo, sería igualmente fácil cantar:



Veo niños hambrientos y hombres sin esperanza,

Y guerras sin sentido que nadie puede ganar,

Y pienso para mis adentros:

¡Qué mundo tan terrible!

¿Cuál de las canciones sería más correcta?
No podemos preguntar con justicia cómo es este mundo. Se podría discutir hasta el infinito. El mundo es una sucesión interminable de manchas de tinta (tarjetas de test de Rorschach) en tres dimensiones, con sonido, textura, olor y sabor. Algunas personas ven cosas hermosas; otras personas ven cosas feas y horribles. Lo más frecuente es que las personas vean cosas corrientes y rutinarias.

Todos comprendemos intuitivamente que tenemos derecho a nuestras propias percepciones, sentimientos, opiniones y recuerdos. Cuando alguien pone en tela de juicio ese derecho, nos sentimos ofendidos como una cosa natural. Si yo me doy un golpe en los dedos del pie, tan fuerte que se me saltan las lágrimas, y alguien me dice: "¡Vamos, no puede haberte dolido tanto! ¡Deja de dramatizar!", yo me sentiré ofendido. Si alguien me reprocha por reírme mucho y con fuerza, diciéndome que "la cosa no tiene tanta gracia", también me sentiré ofendido, por el mismo motivo. Si alguien dice: "Lo que has visto en la mancha de tinta no es lo correcto", también es ofensivo.

La práctica de la Gratitud no le exige que censure sus percepciones, sus opiniones, sus sentimientos ni sus recuerdos, ni que los edulcore. La práctica de la Gratitud no le exige que corte sus percepciones del mundo a la medida de las especificaciones que yo le propongo. La práctica de la Gratitud no le exige ver siempre jardines y no ver nunca cosas desagradables.

Cuando practicamos la Gratitud, recordamos con toda la frecuencia que nos sea posible que el mundo es una sucesión interminable de estímulos ambiguos, una sucesión interminable de manchas de tinta. Siempre tenemos la posibilidad de volver a mirar. A veces, cuando usted vuelva a mirar, encontrará algo de lo que estar agradecido, algo que podría habérsele pasado por alto de otra modo. Esto le sucederá con mayor frecuencia si hace sitio para la Gratitud en su corazón y le da la bienvenida.





La Gratitud siempre es un podría, nunca un debería. La diferencia entre "usted debería practicar la Gratitud" y "usted podría practicar la Gratitud" es semejante a la diferencia entre "debes comer helados" y "puedes comer helados". Si por algún motivo a usted lo obligaran a comerse todos los días grandes cantidades de helados de su sabor favorito, tardaría poco tiempo en aborrecerlo. La Gratitud libremente elegida es una vivencia fundamentalmente diferente de la Gratitud estimulada para satisfacer a otra persona o para acallar los sentimientos de culpabilidad.

El significado corriente de la palabra Gratitud es un sentimiento agradable, a la vez que tierno, de calor, de simpatía y de deuda hacia otra persona porque esa persona nos ha tratado con una amabilidad o con una generosidad inesperada. Algunas veces el sentimiento de Gratitud es más sutil. Puede ser un sentimiento delicado de agradecimiento hacia la naturaleza, el universo o un ser supremo, como reacción ante algún placer pequeño que otra persona podría no percibir siquiera. La Gratitud puede significar también la vivencia privada de placer (unas veces sutil, otras veces intenso) que se produce cuando hemos sido recompensados de algún modo, ya sea por las circunstancias o por otra persona.

Hasta aquí hemos hablado de la vivencia de la Gratitud. La práctica de la Gratitud es otra cuestión. La práctica de la Gratitud es la intención de pensar y de comportarse de un modo tal que acoja la vivencia de la Gratitud, sean cuales sean nuestras circunstancias o nuestras vivencias anteriores.

El sentimiento de Gratitud es un ave tímida. No sirve de nada perseguirla. La Gratitud verdadera no se puede forzar nunca. Intentar con todas nuestras fuerzas sentir Gratitud sería como intentar con todas nuestras fuerzas quedarnos dormidos o enamorados. Cuanto más ahínco ponemos por estar agradecidos, más evasiva se vuelve la vivencia. Debe venirnos con su propio calendario y con sus propias condiciones. Practicamos la Gratitud a base de prepararle en nuestro corazón un hogar donde pueda establecerse. El ave no siempre viene, pero, si le preparamos un hogar, suele venir con bastante frecuencia.

La Gratitud no sólo es un ave tímida, sino que también da casi siempre la impresión de ser un ave oscura y poco visible. Los momentos de Gratitud intensa y estimulante son bastante raros en las vidas de la mayoría de las personas. Pero cuando la Gratitud se instala en el hogar que le hemos preparado, advertimos su canto callado y encantador. Advertimos su colorido sutil pero afable, el modo fascinante en que se mueve y vuela. El esfuerzo por saborear, por apreciar y por agradecer las vivencias pequeñas y agradables con que nos encontramos nos sintoniza con las resonancias internas de placer que producen.

Cuando usted haya comprendido la Gratitud y su relación con los instintos, las posibilidades para la práctica de la gratitud pueden parecerle abrumadoramente densas y numerosas. Para evitar sentirse abrumado, puede probar a seguir un calendario como el siguiente:


Día 1º: Practique la Gratitud por la comida que come, ya sea especial o rutinaria. No cambie su alimentación habitual.
Día 2º: Practique la Gratitud por el hecho de tener una casa, un apartamento o una tienda que lo abriga de los elementos. Practique la Gratitud por la comodidad que le ofrece.
Día 3º: Practique la Gratitud por las personas que lo aman o que lo aprecian. No se preocupe de cuántas sean ni de lo agradables o atractivas o serviciales que sean. Limítese a centrarse en el hecho sencillo de que existen al menos algunas personas en el mundo que lo aman o lo aprecian, y esté abierto a la Gratitud por ello.
Día 4º: Si tiene un compañero o compañera o un amigo especial, pase el día lleno de agradecimiento por las cosas que ese compañero o compañera aporta a su vida (sin tener en cuenta las cosas que usted desea y que él o ella le han aportado).
Día 5º: Practique la Gratitud por los buenos recuerdos que usted pueda tener. NO intente apartar a la fuerza de su conciencia los recuerdos malos, pero sea consciente de los buenos.
Día 6º: Practique la Gratitud por los placeres pequeños y momentáneos de la vista, el olfato, el sonido y el tacto, entre los cuales se cuentan el cielo, las nubes, la luz del sol y las flores.

Día 7ª: Practique la Gratitud por la música que usted puede oír normalmente.
Día 8º: Practique la Gratitud por cualquier oportunidad que pueda tener para reírse en el transcurso de su jornada normal. Cuando se ría, practique la Gratitud por la sensación agradable que le produce.

Día 9º:
Practique la Gratitud por todas las personas honradas, inteligentes y bienintencionadas que hay en el mundo. No se dedique a buscarlas. Limítese a advertirlas cuando sea conciente de ellas.

Día 10º:
Practique la Gratitud por la vida vegetal que vea, que toque o que huela en su jornada normal.

Día 11º: Practique la Gratitud por las aves que oiga cantar o que vea volar en el transcurso de su jornada normal.

martes, 16 de febrero de 2010

El mundo interior


Debemos aprender a enfatizar las posibilidades de nuestro mundo interno, pues es en nuestro mundo interno en el que estamos continuamente sumergidos. Este mundo nos pertenece: donde quiera que vayamos, lo llevamos con nosotros y podemos contar con él, mientras que el mundo externo siempre nos reserva alguna que otra decepción. Si lo que buscamos es nuestro verdadero camino, la plenitud, debemos saber que podemos encontrarlos en nosotros mismos. El problema es que no nos conocemos, no sabemos todo lo que poseemos, todos nuestros tesoros, y nuestro conocimiento se pierde irremediablemente en tesituras inertes, sin sentido y de vana erudición. debemos esforzarnos para sentir y utilizar todos nuestros recursos.







La Vida



La Vida es la expresión del Ser de Luz. Es alegría. Es la abundancia de la dicha del Espíritu.

La vida es una corriente consciente que vibra en cada átomo. No existe materia inanimada. Hay vida en todo, hasta en las piedras. La materia vibra con vida, como han comprobado concluyentemente los científicos modernos. La vida es un viaje a través del océano infinito del tiempo, en el que el paisaje cambia continuamente. Vivir es viajar de la impureza a la pureza, del odio al amor universal, de la muerte a la inmortalidad, de la imperfección a la perfección, de la esclavitud a la libertad, de la diversidad a la unidad, de la ignorancia a la sabiduría eterna, del dolor a la dicha eterna, de la debilidad a la fortaleza infinita. La vida es una gran oportunidad que proporciona el señor a sus hijos de evolucionar hacia Él.




La vida es servicio y sacrificio. Es amor. Es relación. La vida es poesía y no prosa. Es arte e imaginación, y no ciencia. La vida es adoración. Somos peregrinos de paso en esta tierra. Nuestro destino es la Luz. Vamos en busca de nuestra herencia perdida. El propósito central de la vida es alcanzar una relación consciente de nuestra unidad con Dios. La vida no tiene significado en sí misma. Sólo lo adquiere cuando se convierte en el todo, cuando el alma individual se une al Alma Suprema.



La meta de la vida


La verdadera meta de la vida es retornar a la fuente de la que procedemos. Así como los ríos fluyen sin descanso hasta reunirse en el océano, que es la fuente de la que proceden, y así como el fuego salta, quemándolo todo furiosamente hasta sumirse en su propio origen, así también hemos de esforzarnos nosotros aquí, sin descanso, hasta obtener, su gracia y volvernos uno con Él.

El único propósito de la vida es el logro de la realización del Ser, o la libertad absoluta. La finalidad de la vida humana es desarrollar y manifestar la Divinidad que existe eternamente en su interior. El propósito de la vida es perder todo sentido de personalidad diferenciada y disolverse en la Luz. El logro de la Vida Infinita es el propósito supremo de la vida finita.



La vida en la materia y la vida en el espíritu



La vida en el Espíritu es la única real y eterna. La vida moderna de precipitación y de prisa, con miedo, inseguridad, enfermedad y fricción, no es la auténtica vida. Una vida de lujo material, de riquezas y poder, no es el fin de la existencia. Una vida así no produce paz en la mente ni serenidad en el espíritu.

La vida sensual no merece la pena ser vivida. El placer sensual es como la miel mezclada con un veneno maligno. Un grano de placer sensual se mezcla con quince de dolor. El gozo sensual implica diversos defectos, pecados, dolores, apego, malos hábitos e inquietudes mentales. La indulgencia en los placeres sensuales destruye la devoción en la Divinidad y debilita la capacidad de la mente de inquirir la Realidad. La sensualidad destruye la vida, la pureza, la fortaleza, la vitalidad, la memoria, la riqueza, la fama y la devoción a lo Supremo. Arrastra al hombre, al infrahombre.

La vida humana está llena de tristeza, dolor y esclavitud. Está llena de defectos, debilidades y limitaciones. Está llena de odio, celos, egoísmo, traición, preocupaciones, ansiedades, enfermedades y muerte; maldad, engaño, doblez en los tratos, competición agresiva, impurezas y oscuridad; luchas, disputas, batallas y guerra; desilusión, desesperación y desaliento; crueldad, explotación, agitación. Todos los objetos están revestidos con un poco de placer imaginario, como el fino baño de oro que recubre un metal cualquiera. N realidad, esta vida es un juego de luces y sombras. Bajo el revestimiento de azúcar está la amarga quinina. Bajo el baño de oro no hay más que latón. Tras los llamados placeres, hay dolor, miseria y sufrimiento. Esta vida está llena de temores, apegos y preocupaciones.

La vida mundana es irreal. Es ilusoria y transitoria. Es fútil y vana. Su fin es únicamente el polvo. No hay en ella nada que hacer más que charlar, cotillear, comer y dormir. Todo es ilusorio y doloroso. Todo es transitorio y fugaz. La experiencia mundana no encierra ningún valor ni realidad. Sólo la Luz es real.

Una gran cantidad de ceros no tienen ningún valor, a menos que se les añada un 1 delante. Del mismo modo, aun cuando se posean todas las riquezas del mundo, de nada sirven si no se lleva una vida espiritual, si no se tiene riqueza espiritual y no posee la realización del Ser. Es preciso vivir en el Espíritu.

La vida en lo Eterno es la vida abundante. Es la vida espiritual interna y rica. Esta vida está libre de tristezas y de dolor. Es plena, perfecta e independiente. Está llena de sabiduría y de dicha eterna. Lo impregna todo y es inmutable.

Abraza la vida del Espíritu, y te volverás puro y libre. La mayor belleza de la vida es el sacrificio del interés propio más querido en el altar de la Verdad. Vivir significa perseguir la verdad y superar todos los obstáculos con coraje. La mayor alegría en la vida es la meditación en el Ser de Luz en el propio corazón.


La lucha de la vida


La vida es una lucha por la plenitud y la perfección. Es una batalla por obtener la independencia suprema. La vida es lucha y resistencia. Supone una serie de conquistas. El hombre evoluciona, crece, se expande y gana diversas experiencias a través de su lucha. Si deseas continuar tu existencia, la lucha se hace imperativa. En el momento mismo en que dejes de luchar, dejarás de existir. Lucha valientemente contra los enemigos internos en el campo de Batalla de tu corazón. Aun una pequeña victoria, en la batalla interna con tu mente y sentidos, desarrollarás tu fuerza de voluntad y te proporcionará seguridad y coraje. Cuanto más dura sea la lucha, más glorioso será el triunfo. La realización del ser exige una gran lucha.
Vive para la Luz. Enfréntate intrépidamente a todas las dificultades y problemas de esta vida fútil y terrena.

Controlar la mente y los sentidos, conquistar la ira, la pasión y el egoísmo, logrando el perfecto control de uno mismo, esto sí es el verdadero heroísmo del ser humano. ¿Durante cuánto tiempo seguirás siendo esclavo de la pasión y los sentidos? Afirma tu verdadera naturaleza divina y controla la mente inferior. Éste es el camino que debes recorrer hacia la Luz.

La vida es una escuela

Esto no significa, ni mucho menos, que debamos ignorar la vida en el plano físico o material. La materia es la expresión de Dios para su propio juego. La materia y el espíritu son inseparables, como el fuego y el calor, el frío y el hielo, la flor y la fragancia. La vida en el plano físico es una preparación definitiva para la vida en la Realidad Absoluta. La vida es una gran escuela para aprender muchas lecciones muy útiles, y para el desarrollo del carácter y de las virtudes divinas. La vida es una escuela en la que cada tristeza, cada dolor y cada aflicción enseñan una lección preciosa. La vida en la tierra es el medio hacia la propia perfección.

El mundo es tu mejor preceptor. Este mundo es tu mejor Guru. En cada experiencia hay una lección. El mundo es el mejor lugar de entrenamiento para el desarrollo de diversas virtudes divinas como la misericordia, el perdón, la tolerancia, el amor universal, la generosidad, la nobleza, el coraje, la magnanimidad, la paciencia, la fuerza de voluntad, etc. El mundo es un lugar para luchar contra la naturaleza perversa y para expresar la divinidad desde el interior. Acaba con la naturaleza inferior, que consiste en el egoísmo, la pasión, la ira, la avaricia, el odio y los celos. Afirma tu naturaleza divina. Vive una vida de conocimiento, discernimiento y renunciación de los sentidos y deseos.



Métodos para obtener el éxito en la vida espiritual


Lleva una vida simple y modesta. No vivas para comer, sino come para vivir. No albergues envidia, no calumnies. No digas falsedades. No engañes. No albergues malicia. Estarás siempre alegre, feliz y sosegado.

La rectitud es la regla de la vida. La vida humana no es tal si está desprovista de virtudes.

La sal de la vida es el servicio desinteresado. El pan de la vida es el amor universal. La vida no se vive ni se realiza plenamente si no sirves ni amas con intensidad a todas las cosas. El secreto de la vida auténtica yace en el amor, el conocimiento, el discernimiento y el servicio a la Humanidad. Vive para ayudar a los demás. Utiliza para este menester, el amor, el conocimiento y el discernimiento. El poder divino fluirá a través tuyo como una fuerza vivificadora.

Estudia la vida de los maestros y obtén de ellas inspiración. Cultiva un corazón sensible, una mano generosa, una palabra amable, una vida de servicio, una visión equitativa y una actitud imparcial. Tu vida alcanzará entonces de verdad la meta prefijada.

Sirve, ama, da, purifícate y medita. Tu viaje te llevará inexorablemente a la Luz. Descubrirás resplandecientes tesoros dentro de ti. Descubrirás al Uno. Serás fuerte, sano, libre, agradable, feliz y pacífico. Inspirarás y bendecirás a cuantos se crucen en tu camino.

Haz de la vida un gozo constante. Goza con la verdad. Goza con la austeridad. Goza con la caridad. Ese gozo está dentro de ti.

Lleva una vida sencilla. Lleva una vida ordenada. Considera cada día como si fuese en último, y utiliza cada segundo posible para la meditación y el servicio.

Vive en el presente, olvida el pasado. Abandona las esperanzas del futuro. Vive el presente precioso, en él, tienes todo lo necesario para realizarte.

Entiende bien el significado de la vida, y comienza tu búsqueda. La vida es el mayor regalo. Utiliza cada segundo provechosamente. El éxito llega a menudo a quienes arriesgan y actúan. Pero raramente le llega a los tímidos y apocados de espíritu.



La unidad de la vida


Contempla la vida como un todo. Ten una visión amplia de la vida. Toda la vida es una. Toda la vida procede de lo Absoluto, que es la única Realidad. La Luz respira en toda vida. Todo es una misma cosa. El mundo es un solo hogar. Todos somos miembros de la misma familia. La creación entera es un todo orgánico. Ningún hombre es independiente de ese todo.

La unidad es la vida eterna. Cultiva el amor universal. Inclúyelo todo. Abrázalo todo. Reconoce el valor de los demás. Destruye todas las barreras que separan a un hombre de otro. Reconoce el principio no dual, la esencia inmortal presente en todas las criaturas. Protege a los animales. No comas carne. Considera toda vida como sagrada. Entonces, este mundo parecerá un paraíso de belleza, un cielo de paz y tranquilidad. No tendremos que buscar ningún paraíso lejano, lo tendremos aquí.

Sonríe junto a la flor y verde hierba. Tiende tu mano a los arbustos, abraza a los árboles. Juega con las mariposas y los pájaros. Habla al arco iris, al viento, a las estrellas y al Sol. Conversa con los riachuelos saltarines y con las olas del mar.

Entonces disfrutarás de una vida amplia, perfecta, rica y plena. Realizarás la unidad de la vida. Apenas puede describirse con palabras. Tendrás que sentirlo por ti mismo.

lunes, 15 de febrero de 2010

La libertad


Una de las características más sobresalientes del ser humano es su ansia de libertad. Libertad es una palabra sagrada en el mundo occidental. Hasta se le ha erigido una estatua en el confín de América que da la bienvenida a cuantos llegan a la ciudad de Nueva York desde el Viejo Continente. En Francia, la libertad forma parte de la trinidad política del país, junto a la igualdad y la fraternidad. También figura en el ideario de anarquistas, republicanos y demócratas. Tal vez no sea exagerado afirmar que la palabra libertad se repite hoy en el mundo más que el nombre de Dios.





Todos queremos ser independientes. Nadie desea servir a nadie. El empleado ahorra dinero sin desmayo para establecer su propio negocio. El catedrático aspira a ser rector. Todos deseamos ser legisladores. Todos queremos que los demás se rijan por nuestros deseos. A nadie le gusta verse sometido a los deseos de los otros. En el fondo de su corazón, nadie desearía tener rival. La causa de todo esto es que existe en nosotros un ser efulgente e inmortal que no tiene segundo, ni rival; que es el legislador íntimo y el soporte de todo el universo. Este ser constituye nuestra verdadera naturaleza, nuestra propia esencia y por eso todos albergamos tales deseos y sentimientos. La libertad es el derecho de nacimiento del hombre que ninguna fuerza puede suprimir. La libertad es una llama siempre viva.

Sin embargo, en el plano ordinario, los conceptos de libertad son distintos según las personas que los interpreten. Para unos, la libertad consiste en escapar a la esclavitud del consumo y a la tiranía del capitalismo. Para otros, libertad es el derecho a hacer o decir cuanto les venga en gana sin más límite que los que impone la libertad del prójimo o la ley común establecida y mayoritariamente aceptada. Es de suponer que para algunos la libertad constituye un derecho sin límites, absoluto, y para otros, en fin, sólo tiene aplicación en pequeñas cuestiones como elegir una camisa azul o blanca.
En esto de la libertad, como en tantas otras cosas, se busca un ejercicio exterior, aparente, ficticio. Se busca la libertad de hacer, de decir y de pensar. Para la mayoría, la libertad es sacudirse el yugo condicionante de las presiones externas, de las circunstancias, de las alineaciones o de otras personas. ¡Qué pocos se dan cuenta todavía de que la mayor esclavitud es la de la propia mente! ¡Qué pocos ven en el juego de los sentidos esa circunstancia condicionante que anula nuestra propia libertad! ¡Qué pocos aún los que aciertan a ver en su propio ego el tirano dictador que los oprime!

La libertad de palabra y de pensamiento no es verdadera libertad. Hacer en cada momento lo que a uno le viene en gana no es verdadera libertad. Poder desnudarse en público tampoco es libertad. Como tampoco lo es ser monarca, detentar poder o poseer inmensas riquezas. Ni siquiera renunciar al mundo puede considerarse una total liberación.

La auténtica libertad no es meramente política y económica, aun cuando éstas sean necesarias para el bienestar de la sociedad. La verdadera libertad es el dominio sobre sí mismo. La verdadera libertad consiste en librarse del egoísmo y de los deseos; de los gustos y de los disgustos; de la lujuria, de la avaricia y de la cólera. Son sus pasiones y deseos quienes verdaderamente esclavizan al hombre. Es su mente la causa de su falta de libertad y de su infelicidad.
Son muchos hoy los que claman por libertad, pero cuesta trabajo creer que esas voces entiendan muy bien toda la dimensión del concepto. Se lucha denodadamente por conseguir pequeñas libertades, pero eso es todo. Las libertades por las que muchos luchan hoy, otros las disfrutan desde hace tiempo y no por ello han desaparecido sus miserias y desdichas. ¿O es que la libertad política y sexual o la independencia económica liberan de enfermedades, dudas, angustias y temores? Los hombres nos liberamos de unas esclavitudes y caemos en otras. La verdadera libertad es liberarse de sí mismo. Hasta que el hombre no consiga trascender las limitaciones de su mente no habrá emancipación ni libertad.
Es cierto que hay que reformar y perfeccionar lo externo. No es menos cierto que hay que someter y controlar lo interno. Algunos dicen: "En una sociedad libre y justa siempre reinaría la paz y la felicidad". Tal vez, pero una sociedad nunca será justa mientras no lo sean los hombres que la formen. Y la justicia del hombre no se consigue legislando, sino purificando el corazón. Del mismo modo, una sociedad nunca será libre mientras que los individuos que la componen sean esclavos de su ambición y sus pasiones. Si queremos una sociedad justa, formemos hombres justos. Si queremos una humanidad en paz, hagamos que la paz reine en el corazón de cada hombre. Si queremos un mundo libre, liberémonos de nuestros deseos egoístas y de nuestras pasiones incontroladas. Si queremos reformar la sociedad, reformémonos a nosotros mismos. La sociedad quedará automáticamente reformada.




Uno puede haber conseguido todas las licencias del mundo, pero seguirá prisionero de su propio cuerpo. Y además embutido en el rígido corsé de los hábitos. Y maniatado por sus apetencias y necesidades. Y vigilado por su eterno guardián: el ego. En estas circunstancias,
¿puede considerarse libre un hombre porque puede gritar?

Vivir es caminar hacia la libertad. La vida es una oportunidad que se nos da para liberarnos de nuestras miserias. Es preciso emplearse cuerdamente y no gastar la energía en salvas. Uno debiera practicar con perseverancia, con fe y con ilusión, preparándose con paciencia, no para ganar las pequeñas batallas de las libertades, sino para ganar la guerra de la auténtica liberación.

Aforismos


Amor, Sabiduría, Libertad, en esencia, son una o la misma cosa.

· Puedes llagar a la Libertad a través del Amor.

· El Amor necesita de la Sabiduría y va unido a ella.

· La Sabiduría necesita del Amor y va unida a él.

· Puedes llegar a la Libertad a través de la Sabiduría.

· La Libertad total es el reto esencial del hombre.

· La Sabiduría no es patrimonio de la razón.

· La Sabiduría lleva a la verdad.

· La verdad está más allá de las posibilidades de la mente.

· La Verdad es patrimonio del Espíritu, no del alma.

· No se puede transmitir la Verdad. La Verdad es vivencia.

· La Verdad no puede estar contenida en ninguna doctrina, en ninguna filosofía. Ellas pueden indicar un camino, una verdad con minúscula, pero nada más.

· La Verdad, que es una y única puede manifestarse de muy diversos modos.

· Todas las llamadas Verdades son relativas.

· Nadie te puede liberar.

· Serás más y más libre cuanto más te alejes de tus múltiples ignorancias y de tus múltiples y sutiles egoísmos.

· Busca mucho más dentro de ti que fuera de ti aquello que te impide ser libre.

· Has de poseer una mente flexible si deseas ser más libre.

· La libertad consiste en hacer lo que se debe hacer, amorosamente.

· La verdadera libertad, como la verdadera sabiduría y el verdadero Amor son ecuménicos.

· No puede existir libertad si no amamos a todos y cada uno de los reinos de la naturaleza.

· Serás tanto más libre cuanto más desarrolles y reflexiones sobre los ideales de los demás.

· El mayor obstáculo en el camino hacia la libertad, eres tu mismo.

· Ninguna doctrina, ningún partido político, te puede liberar. Has de ser tu con tu trabajo personal constante quien te libere.

· Un hombre puede ser libre estando en la cárcel. Una persona puede ser el mayor de los esclavos estando en plena naturaleza.

· Conforme vayas ganando en luz verás que cuanto más brillante es la luz, más sombras proyecta y de mayor intensidad.




domingo, 14 de febrero de 2010

El saber


· Más importante que saber, es saber cómo saber.

· La parte más importante de la instrucción debería ser enseñar a saber cómo saber.
· Para saber existen los métodos de la ciencia materialista. Y los de la Ciencia Espiritual. Búscalos y los encontrarás.
· El conocimiento que sólo aborda la descripción del mundo de los efectos se queda a medio camino.
· El hombre, si profundiza suficientemente su pensar, vive, en virtud de él, dentro de una realidad espiritual de índole universal.
· Podemos creer que los pensamientos de las cosas moran dentro del hombre, cuando en realidad imperan en las cosas mismas.
· Por vivencia personal podemos deducir y reconocer el hecho de que el hombre puede intuirse a sí mismo como espíritu independiente del cuerpo arraigado en un mundo puramente espiritual.
· Existe una creciente sed por una concepción satisfactoria del mundo y de la vida pero la filosofía actual no es capaz de dar respuestas convincentes. No se puede crear, artificialmente un anhelo espiritual sino buscarlo allí donde ya existe y satisfacerlo.
· Muchos de nuestros filósofos actuales engendran problemas que no son natural derivación de la época cultural que hemos alcanzado y en consecuencia a nadie interesa mucho de lo que ellos pueden decir.





· La filosofía materialista no puede dar respuestas a los problemas y anhelos más esenciales del hombre, que son de índole espiritual.
· La ciencia pasa por alto los interrogantes que nuestra formación cultural no puede menos que formular. Se pasa por alto el ¿para qué todo esto? ¿hacia dónde vamos con todo esto?
· Debemos enfocar el conocimiento del Universo no como si éste fuese un mecanismo, sino como un organismo viviente interpenetrado del mundo causal del espíritu.

· Mucho del error filosófico de la actualidad tiene su origen en que se reclama validez universal para un modo de pensar que sólo lo tiene para una clase de objetos.

· Para que nuestra capacidad de pensar sea capaz de penetrar el mundo en profundidad el pensamiento mismo debe empezar a devenir experiencia.
· Hemos de enfrentarnos con la experiencia pura y buscar en ésta el elemento que la ilumina, tanto a ella como a la demás realidad

· El error básico de muchas Gnoseologías actuales es que creen relatar la experiencia pura cuando, en realidad, no hacen más que leer en ella lo que ellas mismas escribieron.
· Sólo al pensar puede aplicarse el principio de experiencia en su significación más extrema.
· El pensar capta un aspecto de la realidad del cual un ser puramente sensorio sólo suministra un lado de la realidad. El otro se capta mediante el pensar.
· La función del pensamiento no es rumiar lo que transmiten los sentidos sino penetrar en lo que a estos les es vedado.

· El pensamiento no es receptáculo sin contenido, sino que tiene un concepto en sí, contenido que no coincide con el de ninguna otra forma fenoménica.
· Para emplear el pensamiento con éxito en la tarea de conocer debemos tener un buen entrenamiento. La Ciencia Espiritual proporciona un buen método.
· El entrenamiento con el pensamiento es una gran ayuda para el éxito, la paz interior y la felicidad.

· El pensar es una totalidad en sí, autosuficiente, que no debe trascenderse a sí mismo so riesgo de ir a parar en el vacío. El pensar, para explicar algo, no debe recurrir a elementos que no se hallen dentro de sí mismo.

· Una cosa que el pensar no pudiera abarcar sería una anticosa. Todo halla su lugar en el pensar.